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Guía de Control de carga
Disponible en COACH y superiores
Esta guía acompaña a la activación del Control de carga: es lo que conviene leer antes de firmar la declaración responsable, y lo que puedes reenviar a todo tu cuerpo técnico. Es el único documento largo de estas guías — el tema lo merece.
Qué es la carga
La carga es una forma sencilla de responder a una pregunta que ya te haces cada día: ¿cuánto le ha costado a este jugador el entrenamiento de hoy? Después de cada sesión, el jugador puntúa de 0 a 10 lo dura que le ha parecido (es lo que llamamos RPE, su esfuerzo percibido). GestCoach multiplica esa nota por los minutos de la sesión y obtiene la carga del día. Una sesión de 90 minutos que al jugador le pareció un 6 pesa más que una de 60 minutos que le pareció un 7. No mide lo que tú planificaste: mide lo que el jugador vivió, que a veces no es lo mismo. Y esa diferencia es justo la información valiosa.
Qué es el ratio de carga
El cuerpo tolera bien el trabajo al que está acostumbrado y tolera mal los cambios bruscos. Si un jugador lleva un mes andando 5 km al día y mañana corre 15, no se lesiona por los 15 km: se lesiona por el salto. El ratio (verás las siglas ACWR) mide exactamente eso: compara lo que el jugador ha hecho esta semana con lo que venía haciendo en el último mes. Un ratio cercano a 1 significa «está haciendo lo de siempre»: zona segura. Por encima de 1,3 significa «esta semana está haciendo bastante más de lo habitual», y a partir de 1,5 el salto es grande y el riesgo de sobrecarga sube. GestCoach da un poco más de peso a los días más recientes, porque lo que hizo ayer influye más en cómo está hoy que lo que hizo hace tres semanas. También vigilamos la monotonía: entrenar todos los días igual de fuerte, sin días suaves, desgasta aunque el total no sea alto. Alternar días exigentes y días tranquilos protege.
El semáforo, color a color
El semáforo resume todo lo anterior en un color por jugador, con el motivo en una línea. No te pide calcular nada: te dice a quién mirar hoy antes de entrenar.
- 🔴 Rojo — habla hoy con este jugador antes de entrenar. Su carga ha subido mucho respecto a lo habitual o ha marcado una molestia fuerte. No significa que no pueda entrenar: significa que no debe entrenar sin que hayáis hablado antes.
- 🟠 Ámbar — tenlo en el radar. Algo se sale un poco de lo normal: el ratio alto, una molestia moderada, un bienestar por debajo de su media o demasiados días seguidos igual de duros. Suele bastar con ajustar la sesión o preguntarle cómo está.
- 🟢 Verde — todo dentro de lo esperable. Su carga es coherente con lo que viene haciendo y no ha marcado nada relevante. Verde no es una garantía: es ausencia de señales.
- ⚪ Gris — no hay datos, no que esté bien. El jugador no ha hecho el check-in. Un gris repetido merece la misma atención que un ámbar: pregúntale por qué no responde.
Qué es el semáforo y qué no es
El semáforo es una herramienta de conversación, no de diagnóstico. Señala a qué jugador conviene prestar atención hoy y por qué, para que hables con él antes de que un problema pequeño se convierta en uno grande. Ahí termina su trabajo y empieza el tuyo.
- No es un diagnóstico médico. Un color rojo no dice que el jugador esté lesionado ni que vaya a lesionarse; dice que el riesgo ha subido y merece tu atención. Solo un profesional sanitario puede valorar una lesión.
- No sustituye al fisio ni al médico. Si un jugador marca una molestia fuerte o repite molestias en la misma zona, la respuesta correcta es derivarlo a un profesional, no ajustar la carga y esperar.
- Un rojo no prohíbe entrenar. Significa: habla con el jugador antes de la sesión. A veces la conversación termina en «entrena normal», a veces en «hoy trabajo aparte» y a veces en «te veo el fisio». Las tres son buenas salidas de un rojo. La única mala es ignorarlo.
- Un verde no es un seguro. El semáforo solo ve lo que los jugadores le cuentan. Tu ojo a pie de pista sigue siendo la mejor herramienta del club; el semáforo existe para que lo uses mejor, no para reemplazarlo.
- La decisión es siempre tuya. El semáforo ordena la información; las decisiones sobre entrenamientos y convocatorias las toma el cuerpo técnico, con su criterio y su contexto.
Cómo conseguir buenos datos
Los datos valen lo que vale la rutina que los produce. Seis reglas:
- Check-in cada día a la misma hora. Fija con el equipo un momento único (lo ideal: al despertar o a media mañana, siempre antes de entrenar) y mantenlo. Si un día responde por la mañana y otro después de entrenar, estás comparando cosas distintas. Tarda menos de un minuto: convertirlo en hábito es la mitad del éxito del módulo.
- RPE un rato después de la sesión, no al pitido final ni al día siguiente. Justo al acabar, la emoción manda: un partidillo divertido parece más suave de lo que fue. Al día siguiente, la memoria ya ha borrado detalles. La ventana buena es la ducha y la mochila.
- Cada jugador vota solo, no en voz alta. Si el RPE se pregunta en corro, el primero que habla arrastra a los demás, y nadie quiere ser el que dice 9 cuando el capitán ha dicho 5. El voto es individual, en su móvil, sin comentarlo. No hay notas buenas ni malas: hay notas sinceras.
- Nunca uses las respuestas para castigar (ni para premiar). Esta es la regla que sostiene todas las demás. Si un jugador percibe que decir «he dormido mal» o marcar una molestia le cuesta minutos de juego, dejará de decirlo, y el semáforo se volverá ciego justo con quien más lo necesita. No comentes las respuestas en público, no reproches un mal check-in, no lo uses como argumento en una bronca. Agradece la sinceridad, sobre todo las primeras semanas.
- Las primeras semanas de «recopilando datos» no son tiempo muerto. Hasta que hay historial suficiente, GestCoach no puede calcular el ratio (no hay «lo habitual» con lo que comparar) y verás «recopilando datos» en lugar de gráficas. El check-in y el RPE se hacen igual desde el primer día: es la fase en la que se construye el hábito. Las molestias y el bienestar ya funcionan desde el día uno — una molestia fuerte no necesita historial: actúa igual que actuarías con un rojo. Explica al equipo qué estás haciendo y por qué: «esto es para cuidaros y ajustar los entrenamientos; solo lo ve el cuerpo técnico». Los equipos que entienden el porqué responden el doble.
- Los minutos deben ser reales. La carga se calcula con los minutos de la sesión. Si un jugador hizo solo media sesión (llegó tarde, trabajó aparte, volvía de una molestia), ajusta sus minutos. Unos minutos inflados o desinflados hacen mentir al ratio.
Los ocho errores que debes evitar
- «Está en rojo: se va a lesionar» / «está en verde: no hay riesgo». El semáforo habla de probabilidad, no de destino. El rojo es una alarma de atención, no una profecía; el verde es ausencia de señales, no una garantía.
- Reaccionar a un solo día en lugar de a la tendencia. Un check-in bajo un lunes tras un torneo es normal; tres lunes seguidos, no. Antes de actuar, mira la semana. La excepción son las molestias fuertes: esas se atienden el mismo día.
- Comparar el RPE entre jugadores («este es un quejica, siempre pone 8»). El RPE es personal: el 8 de uno y el 5 de otro pueden describir el mismo esfuerzo. Compara siempre a cada jugador consigo mismo: lo informativo no es que ponga 8, sino que hoy ponga 8 cuando su normal es 5.
- Tratar el gris como si fuera verde. «No ha respondido» no es «está bien». A veces el que deja de responder es precisamente el que no quiere contar cómo está. Un gris suelto no es nada; un gris repetido es una conversación pendiente.
- Frenar en seco para «arreglar» un ratio alto. Recortar la carga bruscamente es otro cambio brusco. Ante un ratio alto, suaviza y progresa: reduce algo unos días y vuelve escalonadamente. Lo mismo tras vacaciones o una lesión: las subidas, por escalones.
- Usar el semáforo como herramienta disciplinaria. «Como estás en rojo, no juegas el sábado» convierte la sinceridad en autolesión: el jugador aprenderá a responder lo que le conviene. El semáforo informa conversaciones, no sanciones; las decisiones de convocatoria se explican por criterio técnico, nunca «por el semáforo».
- Confundir el ratio con el estado de forma. Un ratio de 1,0 significa «está haciendo lo de siempre», no «está en forma». Para el estado de forma, usa tus tests y tu ojo.
- Leer los números sin leer el contexto (sobre todo en cantera). Época de exámenes, un estirón, jugar con dos equipos a la vez o un viaje largo mueven el bienestar y la carga sin que la sesión tenga la culpa. El motivo en una línea te dice qué disparó el color; el porqué de fondo se averigua hablando. Y si un jugador juega con más de un equipo, cuenta toda su carga, no solo la tuya.
La nota que obliga a todo el club
Las guías del jugador le prometen tres cosas: que sus respuestas solo las ve su cuerpo técnico, que se borran a los 90 días y que nunca se usan en su contra. Estas promesas obligan. Si el manual dice que el check-in no penaliza, ningún entrenador puede reprochar una respuesta ni citarla en caliente delante del grupo. La primera vez que un jugador perciba que su sinceridad se volvió contra él, los datos de todo el equipo dejarán de valer.
¿Buscas la versión corta para el día a día? Está en la guía del entrenador: El semáforo de tu equipo. Y lo que ve tu plantilla, en la guía del jugador.
Esto se hace en un par de minutos dentro de GestCoach.
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